poema de Alberto Blest Gana.

Publicado en por paola

Seres queridos te miré sañuda  

arrebatarme,

y te juzgué implacable

como la desventura, inexorable

como el dolor y cruel como la duda.

Mas hoy que a mí te acercas,fría,muda,

sin odio y sin amor,ni hosca,ni afable,

en tí la majestad de lo insondable

y lo eterno mi espíritu saluda.

Y  yo, sin la impaciencia del suicida,

ni el pavor del feliz, ni el miedo inerte

del criminal,aguardo tu venida;

que igual a la de todos es mi suerte:

cuando nada se espera de la vida,

algo debe esperarse de la muerte.

 

                              ALBERTO BLEST GANA

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Arturo Nava 02/04/2011


Hola Pao, me gustó el poema, principalmente las dos últimas frases. Qué esperar de la muerte, pues sólo ya no ser corporal y con las ventajas o desventajas que eso implica. Saludos, bye


Anna Calvi | sofas piel 10/01/2012

que lindo, dios le guarde